Lo primero de nos sorprendió fue su exquisito diseño, no falta detalle para reproducir exactamente los modelos de los años 50, icono del American Way of Life. La decoración recrea a través de objetos de la época escenas que recuerdan a la mítica película Grease. Paredes en tonos pastel (rosa y turquesa), sillones acolchados de colores chicle, camareros perfectamente uniformados.
La carta incluye un amplio abanico de ejemplos de la cocina norteamericana como sándwiches, hot dogs, y hamburguesas, que son el plato fuerte del menú.
Nuestra estancia fue muy agradable. Lo recomiendo!!